viernes, 24 de febrero de 2017

Madre querida (Pablo Montón Sigüenza)

"En Capilla 9/12/40

Madre querida, en el momento en que vivo quiero decirle mis últimas palabras, aunque sé que le causará mucho dolor como madre, pero la pido que tenga fuerza y no deje vencer por el dolor.
Vuestro esfuerzo sé que ha sido muy grande, pero qué vamos a hacer. Lo que pido es que al que haya hecho mal que me perdone, como yo los perdono.
Madre querida me encuentro muy orgulloso de ser su hijo. Todos los consejos que usted me ha dado los he sabido coger. Usted ha sido una madre y muy buena para todos sus hijos. También la digo que aunque yo la dejo pero la dejo bien porque sé que mis hermanos que aún quedan sabrán seguir cumpliendo como hasta ahora lo hemos hecho todos para que no la falte de nada.
Abuelita mía que dolor tan grande tengo, pero por mí no lo siento porque aunque en este momento me amenaza la muerte sabré morir con la sonrisa a los labios, porque sabré morir y pensando en mi santa madre la que tanto sufrió para vernos y hacernos unos hombres a fuerza de muchos sacrificios.
Querida madre, te pido otra vez que tengas resignación y resignación y pienses mucho en mí como yo en este momento y hasta el último te tengo en mi corazón como hijo tuyo.
Si siento el morir es por tener que morir tan inocente y pagar lo que no he hecho, pero perdona como yo perdono al que mal me ha hecho.
Para mis hermanos les pido que sigan siendo tan buenos como hasta ahora lo hemos sido para usted.
Madre, recuerdos para todos los vecinos. Les da las gracias a todos por el bien que han hecho por mí.
Adiós querida madre. Hasta que nos veamos allá en el cielo, que sea para muchos años.
A mi sobrino Tonín que se eduque. Recuerdos para mis tíos y primos todos.
Adiós madre y hermanos. Conformidad, conformidad.
Recibe mi último abrazo de mi vida.
Su hijo, P. Montón"

Querido hijo de mi alma (Blanca Brisac Vázquez)


Querido, muy querido hijo de mi alma.
En estos últimos momentos tu madre piensa en ti. Sólo pienso en mi niñito de mi corazón que es un hombre, un hombrecito, y sabrá ser todo lo digno que fueron sus padres. Perdóname, hijo mío, si alguna vez he obrado mal contigo. Olvídalo hijo, no me recuerdes así, y ya sabes que bien pesarosa estoy.
Voy a morir con la cabeza alta. Sólo por ser buena: tú mejor que nadie lo sabes, Quique mío.
Sólo te pido que seas muy bueno, muy bueno siempre. Que quieras a todos y que no guardes rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor y tú tienes que ser un hombre bueno, trabajador. Sigue el ejemplo de tu papachín. ¿Verdad, hijo, que en mi última hora me lo prometes? Quédate con mi adorada Cuca y sé siempre para ella y mis hermanas un hijo. El día de mañana, vela por ellas cuando sean viejitas. Hazte el deber de velar por ellas cuando seas un hombre. No te digo más. Tu padre y yo vamos a la muerte. No sé si tu padre habrá confesado y comulgado, pues no le veré hasta mi presencia ante el piquete. Yo sí lo he hecho.
Enrique, que no se te borre nunca el recuerdo de tus padres. Que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la enseñaron a mí. Te seguiría escribiendo hasta el mismo momento, pero tengo que despedirme de todos. Hijo, hijo, hasta la eternidad. Recibe después de una infinidad de besos el beso eterno de tu madre.

Sus últimas letras (Jerónimo Misa Almazán)

Las últimas letras de Jerónimo Misa fueron estas:

"27-04-40

Queridisimos e inolvidables madre y hermanos:

Por fin la vida, que me fue cruel y dura señala la hora en que he de dejarla ¿para qué la quiero? ya sabes los escollos que encontré y para seguir así prefiero dejarla, y el destino que ve mi deseo quiere satisfacerme y esta madrugada acordándome de todos vosotros moriré queriéndoos mucho, dejaré la vida esta perra y asquerosa para buscar en la eternidad el descanso de mi ajetreado cuerpo. Se va a cumplir la sentencia de unos hombres que han dictado ¿por qué? !Ah eso no lo sé! sólo se que no pensaba como ellos y claro soy enemigo de ellos y por eso muero ¡qué feliz soy mamá! ya ves voy a morir y soy feliz os dejo queridisimos seres y soy feliz claro por que encerrado siempre, no podía ayudaros y esa era mi mayor felicidad, veros atendidos por mi, felices a mi lado, esto no podía ser y ante ellos la mayor felicidad es esta, abandonar este mundo desigual en que la impotencia se suple con los métodos de represión. Papá piensa que el que podía ayudarte murió, quiere a mamá recordándome a mi, cuida de mis hermanos para que se hagan hombres y mujeres dignos que la miseria no vaya a asomar a sus hogares porque no supiste darles oficios. Hermanos queridisimos, ya sabéis como os quise, recordar siempre que mamá es antes que nada en el mundo, buscad su felicidad y luego la vuestra, y ya no quiero hacer más largo vuestro pensamiento por que sé que es alargar vuestro sufrimiento.

Carmela (su esposa) dadle abrazos y que me olvide siendo feliz ya que no pudo serlo conmigo.Y nada más, os abraza enviando el corazón, vuestro JERONIMO (TITI)"

Zapatillas como despedida (Martina Barroso García)


Pequeñas alpargatas bordadas en la cárcel de Ventas por Martina Barroso para su sobrina.

"(...) ¿Qué es esto que me das, Martina? - acertó a decir Encarna. - Las he bordado con el hilo que he podido arañar del taller de labor. Son unas zapatillas de esparto con una mariposa bordada. Dáselas a mi sobrina Lolita, que dentro de unos pocos días cumplirá dos años. Son para ella y para la hija que tendrá. Para que caminen por el dilatado mundo que no conoceré. Que vivan la vida que no podré vivir.(...) (...) Estas zapatillas significan "no me olvidéis". Fue su carta de despedida en la mañana del fusilamiento. Las cosió para mí, para ti. Para la hija que tendrás y para la hija de tu hija. Significan lo que tú quieras que signifiquen. Son tuyas igual que un día me pertenecieron a mí. Yo caminé un tramo de mi vida sobre ellas y tú misma, sin ahora recordarlo, también diste tus primeros pasos sobre ese esparto bordado a mano por una presa.(...) "

Cuando esto vean tus ojos (Gerardo Muñoz Muñoz)


Gerardo Muñoz dedicó estos versos a su esposa María:

"Cuando esto vean tus ojos
yo dejé de existir
para todos
pero no para ti...
La maldad de los hombres
hizo presa en mis carnes;
padecí los horrores
del odio y la barbarie.
Sana y honestamente
vivimos nuestra vida.
Digno llegué a la muerte;
con honra, sin mancilla.
Nuestra canción eterna
no se ha de interrumpir;
tú vives en la tierra:
yo siempre vivo en ti."



Gerardo Muñoz.

Que mi nombre no se borre en la historia (Julia Conesa Conesa)


"Madre, hermanos, con todo el cariño y entusiasmo os pido que no me lloréis nadie. Salgo sin llorar. Cuidar a mi madre. Me matan inocente, pero muero como debe morir una inocente.
Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada.
Adiós, madre querida, adiós para siempre.
Tu hija, que ya jamás te podrá besar ni abrazar.
Besos para todos, que ni tú ni mis compañeros lloréis.
QUE MI NOMBRE NO SE BORRE EN LA HISTORIA."